El blog

El Espacio Potemkin ha colapsado sobre sí mismo. Es ya sólo un agujero negro que absorbe hasta la propia luz que emite.
Fue una estrella más del universo que nació, creció y, como al resto, le llegó el momento de marchar, de transformarse en otra cosa. Quizá sólo en energía.
Hoy, de él, ya solo puedes apreciar una débil emisión de los reflejos de su pasado.
Es puro romanticismo.
Eso sí, de momento, algo sigo contando en: https://medium.com/@abcobelo

Antaño dije:
¿Por qué Espacio Potemkin? Por la leyenda… El mariscal Potemkin enseña a Catalina la Grande la idílica existencia en los pueblos recién conquistados de Crimea. Hermosas casas de colores para el disfrute de unos ciudadanos satisfechos con la vida. Pero lo que Catalina no ve, o no quiere ver, es que los pueblos Potemkin eran sólo un decorado. Una ficción que poco tenía que ver con la miseria y dolor en el que transcurría la vida de la gente de la región. Fachadas coloristas apuntaladas por sucios maderos que sujetaban la mentira.
En estos tiempos líquidos, la realidad y la ficción, la verdad y la mentira, se escapan entre nuestros dedos como arena de playa. En realidad, ni las distinguimos, ni las valoramos. En el ruido de opiniones que nos rodea, la velocidad es lo que importa. La primera voz golpea, las demás son ignoradas. Y así vamos caminando por la vida, igual que Catalina la Grande por los pueblos Potemkin, sin preguntarnos, ¿sin querer preguntarnos?, si son de verdad o de mentira.
En este, mi elástico Espacio Potemkin, donde ficción y realidad son la misma experiencia, iré plasmando con letras todo lo que mis neuronas sean capaces de escupir. Pero también os digo, que se trata de un Espacio lleno de curiosidad, pleno de ansias de conocimiento, ansioso por ampliar horizontes, y en eso, sólo vosotros podéis ayudarme. Así que os espero. Lo que construyamos entre todos será mucho más hermoso.